Feliciano contó el dramático momento que vivió mientras trabajaba sobre una línea de tensión, cuando una rama tomó contacto con el tendido eléctrico y la descarga alcanzó la grúa y su cuerpo. Asegura que trabajaba con elementos de protección deteriorados y cuestionó la falta de protocolos y acompañamiento institucional. También reclamó mejores condiciones laborales y la regularización de su situación contractual, tras siete años de servicio.

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Lo que comenzó como una jornada de trabajo habitual terminó en un momento de enorme angustia para Feliciano, un trabajador municipal que se encontraba realizando tareas de poda de árboles en cercanías de la Comisaría 6.ª.
Según relató, mientras trabajaba sobre una línea de tensión tuvo que quitarse los guantes porque estaban rotos y se enganchaban constantemente con las ramas. En medio de la tarea, una de las ramas cortadas rozó el tendido eléctrico y provocó una fuerte descarga que alcanzó la estructura de la grúa y su propio cuerpo.
“Fueron un par de segundos largos”, recordó al describir la desesperación que sintió al darse cuenta de que toda la jaula estaba electrificada. La rápida intervención de un compañero, que pidió bajar inmediatamente la hidrogrúa, permitió cortar la situación y liberarlo de la descarga.
El accidente le provocó fuertes contracciones musculares, dolores en distintas articulaciones y una pérdida temporal de movilidad en su mano derecha. Ahora espera conocer la evolución de su estado y teme que puedan aparecer nuevas secuelas en los próximos días.
Pero el episodio también abrió un reclamo más profundo. Feliciano cuestionó las condiciones en las que se desarrollan algunas tareas y sostuvo que el trabajo realizado a esa altura no contaba con las autorizaciones ni con los protocolos que, según señaló, deberían haberse aplicado, como el corte de tránsito y la presencia de personal de la cooperativa eléctrica.
Además, denunció que recién después del accidente fueron informados de que, por la modalidad laboral bajo la que se encuentran, no podían realizar trabajos a más de tres metros de altura.
A esta situación se suma un reclamo que, asegura, lleva años: la falta de regularización de su vínculo laboral. Feliciano explicó que trabaja bajo el sistema de “decreto”, con ingresos bajos, y que después de siete años continúa esperando una formalización contractual.
Tras permanecer internado, también expresó su malestar por la falta de acompañamiento de funcionarios municipales. “Nadie me ha llamado de arriba… me siento solo”, manifestó, dejando expuesto no solamente el impacto físico del accidente, sino también la sensación de desamparo que atraviesa después de lo ocurrido.
