Ana Contreras, referente de la comisión vecinal de Barrio Uno: expresó su preocupación por los problemas de inseguridad y la falta de controles de tránsito que afectan a los vecinos. Según relató, las picadas y el exceso de velocidad se repiten todas las noches, mientras la ausencia de reductores adecuados convierte las calles del barrio en un peligro constante.

La situación genera temor entre las familias, que sienten que después de las ocho de la noche ya no pueden disfrutar de sus propias calles con tranquilidad. A esto se suman los robos reiterados: cerca de la sede vecinal se registraron cuatro hechos en apenas dos días.
Contreras señaló que presentaron numerosas notas ante la Intendencia, el Concejo Deliberante y Seguridad Ciudadana, pero todavía esperan respuestas concretas. También manifestó el desgaste que implica sostener sola la comisión vecinal, afrontando de su propio bolsillo gastos de limpieza, iluminación y trámites para mantener el espacio en funcionamiento.
El reclamo refleja el cansancio de una comunidad que pide medidas concretas para recuperar la tranquilidad y vivir con mayor seguridad.
Un choque destruyó parte de Casa Antigua y su dueño busca salir adelante
Juan Cruz todavía intenta asimilar las consecuencias del grave accidente que destruyó parte de su local, Casa Antigua. El choque ocurrió durante la madrugada y provocó daños de tal magnitud que los escombros llegaron hasta el jardín delantero, dejando una escena que describió como una explosión.
El comerciante remarcó que los vehículos circulaban a gran velocidad y que sus conductores presentaban elevados niveles de alcohol en sangre: 1,45 y 1,19, respectivamente. La preocupación aumenta porque, según relató, en ese mismo sector también se produjeron otros episodios graves, entre ellos el atropello de una persona que sufrió una fractura en un pie.
Más allá de los destrozos materiales, Cruz lamentó la falta de contacto y de responsabilidad por parte de los involucrados. La reconstrucción del local implica un enorme esfuerzo económico, ya que deberá afrontar las pérdidas prácticamente con recursos propios. Ante esta situación, confirmó que ya iniciaron acciones legales.
Sin embargo, no todo es desánimo. El comerciante destacó el acompañamiento de sus clientes y de vecinos que se acercaron para brindarle apoyo en este difícil momento. Después de haber levantado el espacio con mucho esfuerzo y de superar obstáculos para conseguir su habilitación, hoy enfrenta el desafío de volver a empezar.
La historia deja dos reclamos que se conectan en una misma preocupación: la necesidad de mayor seguridad, responsabilidad al volante y respuestas concretas para quienes sufren las consecuencias de hechos que afectan su vida cotidiana y su trabajo.

