La trabajadora de salud Mariela Franco se refirió a la situación que atraviesa el hospital y puso el foco en distintos problemas que, según señaló, afectan tanto al personal como a la atención de los pacientes.
En relación con el clima laboral, Franco explicó que las principales dificultades no necesariamente se producen entre distintos sectores, sino dentro de los propios equipos de trabajo. Señaló que existen conflictos interpersonales entre compañeros que podrían abordarse mediante herramientas de Recursos Humanos y un mayor acompañamiento institucional.
También habló sobre el cambio de conducción del hospital y consideró que la política siempre tuvo una presencia importante en su funcionamiento. En ese sentido, sostuvo que la dirección necesita contar con respaldo de quienes tienen responsabilidades dentro de la estructura política provincial.
Sobre la nueva directora, Vanesa Rivero, Franco destacó que se trata de una gestión que recién comienza y que observa en ella voluntad de generar cambios. Al mismo tiempo, expresó su expectativa de que el hospital pueda convertirse en un espacio abierto a toda la comunidad, donde la atención de calidad esté garantizada sin ningún tipo de favoritismo.
Otro de los puntos señalados fue la falta de insumos y recursos humanos. Franco manifestó que existen dificultades para garantizar los elementos necesarios para el funcionamiento cotidiano y planteó dudas sobre la disponibilidad de personal para acompañar la apertura de nuevos espacios, como el Banco de Leche.
La situación del parque automotor también fue parte del reclamo. Según explicó, la burocracia provincial puede demorar la compra de repuestos o la contratación de trabajos de reparación, provocando que vehículos que podrían ser utilizados terminen fuera de servicio y permanezcan abandonados en el predio.
Franco también hizo referencia a una presunta tensión entre áreas del Gobierno provincial vinculadas a Salud y Hacienda, que, según lo que manifestó, estaría generando demoras en la firma de decretos y otras normas relacionadas con los trabajadores. Se trata de una situación que, de acuerdo con sus dichos, termina afectando la resolución de distintos reclamos laborales.
Finalmente, cuestionó la modalidad de realizar inauguraciones sin que las obras estén completamente terminadas y equipadas. Recordó que en una experiencia anterior, al comenzar a trabajar en un centro de día, la inauguración se había realizado cuando el edificio todavía contaba prácticamente solo con las paredes.
Para Franco, son los propios trabajadores quienes muchas veces terminan gestionando y consiguiendo los recursos necesarios para que los espacios puedan funcionar. Sin embargo, sostuvo que ese esfuerzo no debería recaer sobre ellos y planteó que una obra debería inaugurarse únicamente cuando esté completa, equipada y lista para funcionar.

